
La glándula suprarrenal consta de dos porciones diferentes: 1) una médula interna, relacionada funcionalmente con el sistema nervioso simpático, que segrega principalmente adrenalina, pero también algo de noradrenalina, y 2) una corteza externa, que constituye la mayor parte de la glándula y segrega corticoesteroides. Los principales corticoesteroides de la corteza suprarrenal son los siguientes:
– Mineralocorticoides. Esteroides C21 con importantes efectos sobre el balance de sodio y potasio.
– Glucocorticoides. Esteroides C21 que modifican el metabolismo de los hidratos de carbono, grasas y proteínas.
– Hormonas sexuales. Esteroides C19, en su mayoría andrógenos débiles, que contribuyen a las características sexuales secundarias.
La secreción de mineralocorticoides y glucocorticoides resulta esencial para la vida. La corteza suprarrenal segrega normalmente pequeñas cantidades de hormonas sexuales,
con un efecto mínimo sobre la función reproductora.
QUÍMICA DE LA SECRECIÓN CORTICOSUPRARRENAL

La corteza suprarrenal se compone de tres capas o tipos de células diferentes: zona glomerular, zona fascicular y zona reticular:
– La zona glomerular, o externa, es bastante delgada y representa el lugar exclusivo de la enzima aldosterona sintasa. El producto de secreción principal es el mineralocorticoide más importante, la aldosterona.
La angiotensina JI y el potasio son los principales reguladores de la secreción de aldosterona. Las elevaciones crónicas de la concentración plasmática de la angiotensina II, que ocurren, por ejemplo, cuando disminuye el sodio, producen hipertrofia e hiperplasia, pero solo de las células de la zona glomerular.
Dado que esta zona carece de la enzima 17-hidroxilasa, no puede sintetizar cortisol ni hormonas sexuales.
– La zona fascicular, o intermedia, es la más ancha; segrega los glucocorticoides cortisol (el glucocorticoide principal) y corticosterona. Esta zona también segrega pequeñas cantidades de hormonas sexuales. La hormona adrenocorticótropa (corticotropina, ACTH) es la reguladora más importante de la secreción de cortisol.
– La zona reticular, o interna, segrega las hormonas sexuales y algunos glucocorticoides; como la zona fascicular, es estimulada por la ACTH. El exceso crónico de ACTH produce hipertrofia e hiperplasia de las dos zonas internas de la corteza suprarrenal. Los andrógenos suprarrenales más prevalentes son la deshidroepiandrosterona (DHEA) y la androstenodiona.
Las hormonas corticosuprarrenales se sintetizan a partir del colesterol

Casi todo el colesterol de las células corticosuprarrenales es captado de la circulación y posteriormente esterificado y almacenado en gotitas lipídicas.
El paso que limita la velocidad de síntesis de las hormonas corticosuprarrenales es la escisión de la cadena lateral del colesterol para formar pregnenolona. Este paso incluye la liberación de colesterol a la membrana mitocondrial interna y el desdoblamiento enzimático (por la colesterol desmolasa) de una unidad de seis carbonos de colesterol para obtener pregnenolona. Los reguladores de los principales productos hormonales (aldosterona y cortisol) estimulan este paso inicial en la biosíntesis de los esteroides en las tres zonas de la corteza suprarrenal. La conversión del colesterol en pregnenolona y todas las etapas sucesivas de la síntesis de las hormonas corticosuprarrenales tienen lugar en el retículo endoplásmico o en las mitocondrias.
Las hormonas corticosuprarrenales están unidas a las proteínas plasmáticas

Del 90 al 95% del cortisol plasmático se une a las proteínas del plasma, principalmente a la transcortina o globulina fijadora de los corticoesteroides. El cortisol posee una semivida prolongada (de 60 a 90 min) como consecuencia de su elevada unión a las proteínas del plasma.
La corticosterona se une menos a ellas que el colesterol, y su semivida se aproxima a 50 min. La aldosterona se liga todavía menos a las proteínas del plasma y, en consecuencia, su semivida solo llega a 20 min.
Las hormonas corticosuprarrenales se metabolizan en el hígado

El cortisol y la aldosterona se metabolizan hacia diversos compuestos en el hígado y luego se conjugan con el ácido glucurónico. Estos conjugados inactivos son fácilmente solubles en el plasma y no se unen a sus proteínas. Una vez liberados a la circulación, se excretan con facilidad a través de la orina. La velocidad de inactivación de las hormonas corticosuprarrenales disminuye en las hepatopatías.
FUNCIONES DE LOS MINERALOCORTICOIDES: ALDOSTERONA
La aldosterona es el mineralocorticoide principal segregado por la corteza suprarrenal. La aldosterona da cuenta de casi el 90% de la actividad mineralocorticoide de las hormonas corticosuprarrenales. Casi todo el resto de la actividad mineralocorticoide se debe a: 1) la desoxicorticosterona, que posee un 3% de la actividad rnineralocorticoide
de la aldosterona y se segrega con un ritmo similar, y 2) el cortisol, un grupo corticoide con una débil actividad mineralocorticoide, presente en condiciones normales en el plasma en concentraciones más de 1.000 veces mayores que la aldosterona. Los estudios in vitro han revelado que el cortisol se une con gran afinidad a los receptores mineralocorticoides.
Como las células epiteliales renales expresan la enzima 11 3-hidroxiesteroide deshidrogenasa de tipo 2, el cortisol se convierte en cortisona, que no se une con avidez a los receptores mineralocorticoides. Así pues, el cortisol normalmente no ejerce efectos mineralocorticoides potentes in vivo. Cuando existe una carencia congénita se inhibe (p. ej., durante la ingestión excesiva de regaliz) la l IBvhídroxíesteroide deshidrogenasa, el cortisol puede ejercer efectos mineralocorticoides importantes.
La aldosterona aumenta la reabsorción de sodio y la secreción de potasio

La aldosterona y otros mineralocorticoides actúan sobre la porción distal de la nefrona, en particular las células principales del conducto colector, aumentando la reabsorción de sodio y la secreción de potasio. Estos efectos ocurren después de que la aldosterona se una a los receptores intracelulares y tenga lugar la síntesis posterior de proteínas, incluida la Na+ -K+ -ATPasa de la membrana basolateral y las proteínas de los canales de sodio y potasio en la membrana apical. Con el incremento en la actividad de la Na+ -K+ -ATPasa, el sodio de las células tubulares es bombeado a la sangre y se intercambia porpotasio. A continuación, el potasio se difunde a la orina tubular. A medida que se reabsorbe el sodio por efecto de la aldosterona, aumenta la secreción tubular de iones potasio. La aldosterona también hace que se segreguen iones hidrógeno, que se intercambian por sodio, en las células intercaladas de los túbulos colectores corticales. Para que ocurran las acciones tubulares de la aldosterona se requiere la síntesis de proteínas, lo que explica la latencia de unos 60 min entre la exposición a la aldosterona y el comienzo de sus efectos.
Regulación de la secreción de aldosterona por la angiotensina II y el potasio
La angiotensina 11 estimula la secreción de aldosterona. La angiotensina JI estimula directamente las células de la zona glomerular para que segreguen aldosterona. Este efecto de la angiotensina ll está mediado a través de incrementos en los niveles intracelulares de calcio y los productos del fosfatidilinositol diacilglicerol y trifosfato de inositol. Estos segundos mensajeros activan la proteína cinasa C, que, a su vez, estimula los pasos temprano (colesterol desmolasa) y tardío (aldosterona sintasa) para la biosíntesis de la aldosterona.
El control de la secreción de aldosterona por la angiotensina ll está íntimamente asociado a la regulación del volumen extracelular y de la presión arterial-
El sistema renina-angiotensina se activa en presencia de hipovolemia e hipotensión; los valores plasmáticos elevados de angiotensina II estimulan la secreción de aldosterona. A su vez, la aldosterona aumenta la reabsorción de sodio en la porción distal de la nefrona; en cuanto la retención de líquidos restaura el volumen de los líquidos corporales y la presión arterial a la normalidad, desaparece el estímulo para la activación del sistema renina-angiotensina y la secreción de aldosterona desciende hasta los valores basales. En consecuencia, la actividad del sistema renina-angiotensina se relaciona de manera inversa con el aporte dietético de sodio.
El potasio estimula la secreción de aldosterona
Las células de la zona glomerular son sensibles a las pequeñas variaciones en la concentración plasmática de potasio. Los incrementos en la concentración plasmática de potasio aumentan la secreción de aldosterona al despolarizar la membrana celular, abrir los canales de calcio y aumentar, en consecuencia, la concentración intracelular de este. En respuesta a estos acontecimientos, se eleva la secreción de aldosterona como consecuencia de la estimulación de los mismos pasos temprano y tardío de biosíntesis que modifica la angiotensina II .
La aldosterona desempeña una misión fundamental para eliminar el potasio ingerido y regular, mediante retroalimentación, la concentración plasmática de potasio. Los aumentos en la concentración plasmática de potasio elevan la secreción de aldosterona, que, a su vez, estimula la secreción tubular de potasio. Conforme la concentración plasmática de potasio disminuye hasta cifras normales, desaparece el estímulo para la secreción de aldosterona. Cuando la concentración plasmática de potasio disminuye, ocurre una secuencia antagónica de acontecimientos. El incremento en la concentración plasmática de potasio despolariza la membrana celular, activando los canales de calcio dependientes del voltaje. La elevación del calcio citoplásmico estimula la secreción de aldosterona por el mecanismo descrito más arriba para la angiotensina II.
La ACTH ejerce una función permisiva en la regulación de la secreción de aldosterona
Mientras las cifras plasmáticas de ACTH se mantengan normales, la capacidad de respuesta de la zona glomerular a los principales elementos reguladores, la angiotensina II y el potasio, se preserva. En cambio, cuando existe una deficiencia crónica de ACTH, disminuye la respuesta de la aldosterona a la angiotensina II y al potasio. Los niveles plasmáticos elevados de ACTH, que se acentúan de manera aguda durante el estrés, estimulan la secreción de aldosterona; no obstante, en los estados de
exceso crónico de ACTH (p. ej., enfermedad de Cushing), no se perpetúa el hiperaldosteronismo.
FUNCIONES DE LOS GLUCOCORTICOIDES
El cortisol es el glucocorticoide principal segregado por la corteza suprarrenal. Más del 95% de la actividad glucocorticoide ejercida por las hormonas corticosuprarrenales se debe al cortisol; casi todo el resto, a la corticosterona. La mayoría de los efectos del cortisol están mediados por su ·s unión a los receptores intracelulares de los tejidos efectores y la inducción o represión de la transcripción génica, que altera la síntesis de las enzimas reguladoras de la función
.
ANDRÓGENOS SUPRARRENALES
Los andrógenos suprarrenales DHEA y androstenodiona se segregan en cantidades importantes, pero poseen una acción androgénica muy débil. De aquí que las concentraciones plasmáticas normales de estas hormonas surtan muy poco efecto sobre las características sexuales secundarias, principalmente de los hombres, cuyos testículos producen grandes cantidades de testosterona, el andrógeno más potente. Los andrógenos suprarrenales de la mujer son responsables de la aparición del vello púbico y axilar. Casi toda la actividad androgénica de las hormonas suprarrenales se debe a la transformación de los andrógenos suprarrenales en testosterona en los tejidos periféricos. Contrariamente al estado normal, cuando se segregan cantidades excesivas de andrógenos suprarrenales, como sucede en el síndrome de Cushing, puede producirse una virilización manifiesta del hombre y de la mujer. La ACTH estimula la secreción de los andrógenos suprarrenales.